La creación del Mundo y del Hombre según los Aztecas: mitología y sociedad en la cultura mexica

La creación del Mundo y del Hombre según los Aztecas: mitología y sociedad en la cultura mexica

La mitología azteca tiene como base la figura de Ometéotl, el dios dual de la creación, y su esposa. Juntos crearon a los padres de todos los dioses y posteriormente, crearon cinco soles regidos por diferentes dioses. En el quinto sol, se creó al hombre a partir de un hueso sumergido en el agua. La sociedad azteca estaba dividida en clases y valoraba la educación. La religión azteca incluía el sacrificio humano como medio para mantener el equilibrio cósmico. Todo ello forma parte de la mitología y sociedad en la cultura mexica.

Índice
  1. La mitología azteca como base para la creación del mundo y del hombre
    1. Ometéotl y la creación de los dioses
    2. Los cinco soles
    3. El nacimiento del hombre
  2. La sociedad azteca y sus estratos sociales
    1. Las clases sociales
    2. La educación y la importancia de la familia
  3. El sacrificio humano en la religión azteca
    1. La justificación del sacrificio humano
    2. Los rituales y hallazgos arqueológicos
  4. Los dioses y su papel en la cosmogonía azteca
    1. Quetzalcóatl y Tezcatlipoca
    2. Tlaloc y Huitzilopochtli
    3. Otros dioses importantes
  5. Los soles en la mitología y su relación con la creación del mundo y del hombre
    1. La Leyenda de los Soles y la creación de los mundos
    2. Los dioses y los fenómenos naturales que regulan cada sol
    3. El sacrificio de los dioses y su relación con la creación del quinto sol
  6. La importancia de la mitología azteca en el México antiguo
    1. La relación con otras culturas mesoamericanas
    2. El legado de la mitología azteca en la sociedad actual

La mitología azteca como base para la creación del mundo y del hombre

La mitología azteca es una de las más complejas y ricas de todas las culturas prehispánicas. La creación del mundo y del hombre tiene en esta mitología un papel fundamental, y para ello se cuenta con una amplia variedad de dioses y mitos. A continuación se detallan tres aspectos claves de la mitología que son relevantes para entender la creación del mundo y del hombre segun los Aztecas.

Ometéotl y la creación de los dioses

Ometéotl es el dios dual de los Aztecas que representa la dualidad que existe en cada ser humano. Él es el creador supremo de todos los dioses y del universo. Ometéotl es la unión de dos dioses: Ometecuhtli y Omecihuatl. Ellos son padres de los cuatro dioses solares: Tezcatlipoca, Xiuhtecuhtli, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli. Todos ellos tienen una función específica en el universo. Ometéotl es el inicio y el final de todas las cosas, la energía que todo lo engloba. De esta manera, la mitología azteca establece que la creación del mundo y del hombre es un acto divino que parte del ser supremo representado por Ometéotl.

Los cinco soles

Los Aztecas creían que la creación del mundo y del hombre se había llevado a cabo a través de cinco soles o eras. Cada sol estaba regido por un dios diferente y estaba relacionado con un fenómeno natural. El primer sol es el sol de los gigantes, que fue destruido por viento. El segundo sol es el sol de los jaguares, que fue destruido por fuego. El tercer sol es el sol de la lluvia de fuego, que fue destruido por lluvia de fuego. El cuarto sol es el sol de agua, que fue destruido por inundaciones. El quinto y actual sol es el sol de los navegantes, que fue creado con el sacrificio de los dioses para dar lugar al inicio de la humanidad en la Tierra.

El nacimiento del hombre

Según la mitología azteca, los dioses crearon el hombre a partir de un hueso sumergido en el agua del mar. Para ello, los dioses Tezcatlipoca y Quetzalcóatl descendieron al inframundo para recuperar un hueso del dios Cihuacóatl, que simbolizaba la columna vertebral del hombre. Con ese hueso, los dioses crearon a los hombres y mujeres que poblarían la Tierra bajo el quinto sol. Esta creación fue vista como un acto divino de los dioses para la creación del hombre y para su supervivencia en el universo.

La sociedad azteca y sus estratos sociales

La sociedad azteca estaba dividida en clases según el origen y la profesión de cada persona. La clase dirigente estaba compuesta por los nobles, quienes ocupaban los cargos más importantes del gobierno y tenían tierras y recursos privilegiados. Los macehuales, o clase media, representaban la mayoría de la población y se dedicaban a la agricultura y al comercio. Finalmente, los tlacotin eran los esclavos, quienes no tenían libertad ni derecho a la propiedad.

Las clases sociales

Los nobles tenían acceso a una educación más refinada y se esperaba que fueran expertos en poesía, música, y otros aspectos de la cultura. Además, podían llevar una vida de lujo y esplendor y se les permitía tener varias esposas. Por otro lado, los macehuales y los tlacotin debían trabajar arduamente para mantener a sus familias y no disfrutaban de los mismos privilegios de sus superiores. Incluso, podían ser ofrecidos como tributos a otros pueblos y sacrificados en rituales religiosos.

La educación y la importancia de la familia

La educación era valorada en la sociedad azteca y era obligatoria para los niños de ambos sexos. Pronto aprendían habilidades prácticas y trabajaban como aprendices de sus padres para adquirir conocimientos sobre artesanía, agricultura, pesca y caza. Además, se les enseñaba a leer y a escribir la escritura jeroglífica de los nahuas. La familia era muy valorada y era considerada la unidad central de la sociedad. Los matrimonios eran arreglados por los padres en función de intereses económicos y políticos, y se esperaba que se mantuvieran unidos y que se tuvieran muchos hijos. La familia extendida era importante y se esperaba que las familias ayudaran a otras en caso de necesidad.

El sacrificio humano en la religión azteca

En la religión azteca, el sacrificio humano era una práctica importante para mantener el equilibrio cósmico. Esto se justificaba como una deuda que la humanidad tenía con los dioses. Los aztecas creían que los dioses habían obtenido el maíz y la fuerza vital a través del sacrificio de dos de sus hermanos, por lo que los sacrificios humanos eran una forma de mantener un ciclo de vida y muerte que propiciaba el renacimiento.

La justificación del sacrificio humano

Los sacrificios humanos en la religión azteca se justificaban por la necesidad de mantener el equilibrio cósmico, mantener la existencia de los dioses y lograr su protección. Además, creían que ofrecer a los dioses la vida de una persona era la única forma de mantener el ciclo de vida y muerte y de mantener el cosmos en su lugar. Los prisioneros de guerra eran los principales candidatos para los sacrificios, donde se ofrecían a los dioses y agradecidos por sus victorias en la guerra.

Los rituales y hallazgos arqueológicos

Los sacrificios humanos en la religión azteca se llevaban a cabo en un entorno religioso y se realizaban en ceremonias públicas en los templos principales. Los rituales incluían la purificación y la preparación del sacrificado, así como una procesión pública y la presentación de los sacrificios a los dioses. Los cuerpos de las víctimas se incineraban antes de ser colocados en un cuenco. También se han encontrado hallazgos arqueológicos que atestiguan las prácticas de sacrificio, como un gran número de cuevas que contenían huesos humanos y altares para ofrendas a los dioses.

Los dioses y su papel en la cosmogonía azteca

La mitología azteca se caracteriza por la importante presencia de los dioses, quienes eran fundamentales en la creación y supervivencia del mundo y de la humanidad. En este sentido, a través de la figura de los dioses se explicaba la existencia de las fuerzas que gobiernan el universo, desde el clima hasta los fenómenos naturales.

Quetzalcóatl y Tezcatlipoca

Entre los dioses más importantes de la cosmogonía azteca se encuentran Quetzalcóatl y Tezcatlipoca. El primero fue considerado el dios creador por excelencia, el que otorgó la vida y la inteligencia al hombre. Asimismo, se le atribuía la creación del Sol, la Luna y las estrellas. Tezcatlipoca, por su parte, era el dios de la muerte y la fatalidad, pero también el encargado de la renovación del mundo y de la humanidad. Ambos dioses tuvieron un papel protagónico en la lucha por la supremacía en el mundo divino, ya que representaban valores opuestos y en ocasiones enfrentados. Así, se dice que Tezcatlipoca fue quien engañó a Quetzalcóatl para que abandonara Tula, la ciudad que había creado, y así pudo convertirse en el dios dominante.

Tlaloc y Huitzilopochtli

Otro de los dioses importantes en la mitología azteca fue Tlaloc, dios de la lluvia y la fertilidad, encargado de asegurar las buenas cosechas y la supervivencia de la humanidad. Se le representaba como un ser con dientes afilados, garras y cuernos, que habitaba en el mundo subterráneo. Huitzilopochtli, por su parte, fue considerado el dios protector de los mexicas, quienes lo adoraban y le ofrecían sacrificios humanos para mantener su favor. Este dios tenía la forma de un guerrero vestido con plumas y armado con un escudo y una flecha, y su culto estuvo estrechamente ligado al desarrollo de la guerra entre las culturas mesoamericanas.

Otros dioses importantes

Además de los dioses mencionados, la cosmogonía azteca contaba con otras numerosas deidades que representaban diversas fuerzas de la naturaleza, así como otros aspectos del mundo divino, como los dioses de la muerte, los del inframundo o los encargados de la justicia divina. Algunos ejemplos de ello son Xipe Tótec, dios del maíz y la regeneración; Coatlicue, diosa de la tierra y de la fertilidad; o Mictlantecuhtli, dios de la muerte, que habitaba en el inframundo.

Los soles en la mitología y su relación con la creación del mundo y del hombre

Los aztecas creían que el mundo se creó y se destruyó varias veces a lo largo de la historia, cada uno de esos ciclos destruidos y recreados por los dioses con el fin de encontrar el equilibrio necesario para la existencia del universo. Según la mitología azteca, hubo cuatro soles antes del quinto y último sol que rige en la actualidad.

La Leyenda de los Soles y la creación de los mundos

Según la Leyenda de los Soles, cada uno de los soles anteriores tenía un dios diferente, siendo el último sol el nuestro, que está regido por Tonatiuh, el dios del sol. El primer sol estaba regido por Tezcatlipoca, el segundo sol por Quetzalcóatl, y el tercer sol por Tláloc. Estos soles fueron destruidos por diferentes razones: el primer sol fue destruido por jaguares, el segundo sol por un enorme huracán, y el tercer sol por fuego. Después de la destrucción del tercer sol, los dioses se reunieron para decidir qué hacer. Decidieron crear un nuevo sol, y Huitzilopochtli se ofreció como voluntario para ser sacrificado en la llama del sol, dando inicio al cuarto sol. Pero este sol no duró mucho tiempo, y los dioses encontraron que necesitaban un sacrificio aún mayor para que pudiera nacer un nuevo sol.

Los dioses y los fenómenos naturales que regulan cada sol

Cada uno de los soles anteriores estaba regido por un dios diferente y afectado por un fenómeno natural distinto. El primer sol fue regido por Tezcatlipoca, el dios de la noche, y afectado por jaguares. El segundo sol fue regido por Quetzalcóatl, el dios de la sabiduría, y afectado por un huracán. El tercer sol fue regido por Tláloc, el dios de la lluvia, y afectado por el fuego. El cuarto sol fue regido por Huitzilopochtli, el dios de la guerra, y se dice que no tenía ningún fenómeno natural asociado.

El sacrificio de los dioses y su relación con la creación del quinto sol

Es necesario destacar que en la mitología azteca, el sacrificio humano era una forma de mantener el equilibrio cósmico, y la creación del quinto sol no fue diferente. De hecho, los dioses sacrificaron a dos de sus hermanos para obtener el maíz, alimento que les permitió sobrevivir en la última era, que se caracteriza por ser de enfrentamientos y guerras. Según la creencia, Huitzilopochtli y Quetzalcóatl lucharon por la supremacía en el nuevo sol, y Huitzilopochtli terminó venciendo a Quetzalcóatl, lo que provocó la partida de este último hacia el este. Este hecho marcó el inicio de la existencia del hombre, creado a partir de un hueso sumergido en el agua.

La importancia de la mitología azteca en el México antiguo

La mitología azteca tuvo un papel preponderante en la sociedad mexica, en la política, en la religión y en las artes. Su influencia se extendió más allá de su territorio y llegó a influenciar a otras culturas mesoamericanas. En esta sección examinaremos la relevancia de la mitología en el México antiguo, así como su legado en la sociedad actual.

La relación con otras culturas mesoamericanas

Los aztecas no fueron el único grupo étnico en México en practicar una religión politeísta con dioses creadores y sacrificios humanos. Otras culturas mesoamericanas como los mayas, los mixtecos, los zapotecas o los toltecas compartieron ciertos elementos en común con la mitología azteca, aunque con variaciones regionales. Esta influencia recíproca permitió el surgimiento de una rica diversidad cultural en boga en la región. Por ejemplo, entre los dioses compartidos por los mayas y los aztecas se encuentra Quetzalcóatl/Kukulcán, que representaba a Venus y su contraparte femenina, Xolotl/Xbalanqué, que se encargaba de guiarnos por la noche. Otra deidad compartida fue Tláloc/Chaac, dios de la lluvia y las tormentas. Los aztecas no dudaron en apropiarse de la cultura de otras poblaciones prehispánicas y, a menudo, incorporaron a sus dioses a la mitología mexica.

El legado de la mitología azteca en la sociedad actual

Después de la conquista española de México, la mitología azteca dejó de ser una religión en su totalidad, sin embargo, sus vestigios han pervivido a lo largo de los siglos. En la cultura popular occidental, la mitología azteca es conocida por nombres de deidades como Quetzalcóatl o Huitzilopochtli, pero raramente se profundiza en su significado más allá de añadidos decorativos. Sin embargo, la influencia de la cultura azteca actual se hace sentir en aspectos como la gastronomía (el maíz, el cacao y el chile) y en sus símbolos identitarios más característicos (como el águila devorando una serpiente sobre un nopal en su escudo nacional). Además, también han dejado su huella en ciertos aspectos de la religiosidad y las artes del país. La sociedad mexicana contemporánea ha hecho algún esfuerzo por recuperar su herencia histórica con la finalidad de estudiarse y valorarse. Asimismo, se celebran fiestas y ceremonias que rememoran sus tradiciones y ritos ancestrales, como el Día de los Muertos. En la actualidad, México sigue ocupando un importante lugar en la cultura mundial, gracias en parte a la fuerza y la potencia simbólica de sus antiguas civilizaciones, entre ellas la azteca.

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